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07. Los sacrificios que hay detrás

  • Foto del escritor: Leonor Guarnizo de la Torre
    Leonor Guarnizo de la Torre
  • 27 may 2023
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 2 jun 2023

Una desmotivación para no seguir esta vida como atleta de alto rendimiento son los sacrificios que conlleva ser deportista de elite. Desde fuera todo pinta muy bonito porque solamente se ven los momentos buenos, las medallas y las lágrimas de alegría. Se ve esa vida llena de reconocimientos, viajando de un lado a otro para competir, las risas que se viven en Europeos, Mundiales o Juegos Olímpicos. También el espectador solo se fija en lo que relucen las medallas y trofeos que se consiguen. O aprecia cómo el deportista hace piña con sus compañeros y cuando se juntan es como una reunión de amigos. Sin embargo, esta idea se aleja mucho de la realidad, y no todo es oro lo que reluce cuando se es deportista de élite.


La otra cara de la moneda, la gente no quiere mirarla, es más fácil mirar el lado bueno. La realidad es que como el dicho de “ojos que no ven, corazón que no siente”, el espectador se queda en la superficie viendo la punta del iceberg y obviando todo el resto. Bajo el agua se esconde el trasfondo de la implicación que supone ser deportista profesional, y esta es la parte dura, una vida llena de sacrificios. Aunque el público no vea el sacrifico que conlleva ser deportista de élite cada momento, se siente cuando se ve al atleta dejarse la piel en la competición. Al mismo tiempo, se aprecia cuando el deportista rompe a llorar tras haber ganado o perdido, porque la emoción sale de dentro al pensar que todo el esfuerzo ha valido la pena. Y todos los deportistas, no se libra ninguno, hacen sacrificios para estar donde están cada día.


“El mayor sacrificio fue el mudarme y tener que irme de casa con 16 años. Era mi única opción para perseguir este sueño, y tomé la decisión de marcharme. Fue complicado, pero resultó ser lo mejor a nivel profesional porque he podido a donde estoy hoy”

Claudia Leal


“El deportista tiene que saber que su mayor sacrificio va a ser no tener tiempo para familia o amigos, ni tampoco tener pareja, porque es complicado a veces compaginar estas dos vidas. Yo por eso no me planteo tener pareja a día de hoy, pero sé que me tengo que centrar en mi carrera y que le tengo que dedicar todo mi tiempo”

Marcus Cooper


“Lo más complicado fue el no poder estar al lado de mi familia, que muchas veces los necesitas. Te pierdes cenas familiares, cumpleaños, bautizos, bodas, nacimientos. Todo en realidad. Pero es lo que te toca al ser deportista profesional”

Ander Mirambell


“Lo que se me hace más cuesta arriba es tener alejado de los míos, de mi pareja. Yo estoy en Italia y voy cuando puedo para ver les, pero estar alejado de la familia es uno de los mayores sacrificios. Luego está el tiempo solo, que tienes menos para dedicarle a tus hobbies”

Tomás Guarino


“Tener que compaginar los estudios con el deporte es complicado, es el mayor sacrificio. Yo ahora quiero hacer prácticas, pero me es un mundo el tener que buscarlas, que sean solo por la mañana, con un horario flexible y que me permitan seguir entrenando las horas que necesito. Hay veces que cuesta seguir, pero cuando ganas o ves que las cosas salen, entonces decides seguir”

Inés Martinón


“Yo veo a mis amigos que salen a jugar, yo no puedo por ejemplo. Me toca ir a la piscina y mis horas de tiempo libre las invierto en el deporte”

Pedro López


“A mí me hubiese gustado también probar otros deportes, pro ejemplo la nieve me encanta y me gustaba esquiar. Pero en el momento que vivo del deporte, se acabó porque podía lesionarme y no era plan. Así que cuando me retire lo volveré a probar, que ya podré”.

Saleta Fernández


“Yo trabajo por las mañanas, y entreno cada día. Durante una preparación de un combate estoy dos meses con la cabeza pensando en el combate. Dedico mi vida al boxeo, es el sacrificio que hay que hacer para estar arriba”.

Marian Herrería


“Tienes muchos momentos, además te tienes que mudar. Yo ahora no estoy en Málaga como me gustaría, y en el verano seguramente me quede por aquí. Es algo que tienes que lidiar con ello, estar lejos de tus familiares. También, la carga de trabajo es complicada”.

Miguel Ángel de Amo


Como los testimonios de estos deportistas hay miles, cada uno diría un sacrificio nuevo y la lista iría creciendo. Desde no estar cerca de la familia, perderse momentos bonitos de la vida de los que quieres, hasta no tener tiempo para uno mismo. Dicen que todo en la vida tiene un precio, ser deportista profesional tiene muchos sacrificios que hace falta hacer para ganar el precio de ser el mejor. El ritmo de vida que llevan los atletas de alto rendimiento te aleja muchas veces los seres queridos, aparte de que te reduce al mínimo el tiempo libre personal. Por ejemplo, el grupo de amigos se centra en compañeros de entrenamiento, como le ocurre a Tomás Guarino o Miguel Ángel Amo, quien sus amigos de verdad son sus compañeros de cuando jugaba al vóley playa.


Esta es una de las razones por las que no todo el mundo vale para ser deportista profesional, pues este ritmo de vida solitario hace que uno se cuestione el continuar. Todo recae sobre los sueños y la motivación, más el apoyo por parte de la familia, compañeros y entrenador, que tenga el deportista al lado. Sin ganas de querer seguir, ni tampoco gente que te tienda la mano en los momentos difíciles, los sacrificios de la vida del deportista pesarían más y este acabaría tirando la toalla. Es una decisión personal decidir seguir en la élite, pero, a la vez, es un trabajo en equipo.

 
 
 

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