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10. La incógnita del futuro

  • Foto del escritor: Leonor Guarnizo de la Torre
    Leonor Guarnizo de la Torre
  • 27 may 2023
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 2 jun 2023

Los deportistas son los que tienen una vida profesional más corta. Algunos cuando pasan los 30 tienen que pensar en su futuro, porque la carrera de fondo como profesional del deporte se va acabando, y entran en los últimos kilómetros. Los más duros de toda la vida como deportista, los últimos porque no quieres decir adiós, pero no hay otra salida. Toca acabar la carrera y cruzar la meta.


Saleta Fernández con su entrenador / Imagen obtenida del Instagram de Saleta Fernández

Nunca es fácil despedirse de nada. Decir adiós es algo que al ser humano le cuesta. Hay que pensar que los deportistas dicen adiós a su vida, no a un amigo al que verán años después o a un trabajo porque han encontrado uno mejor. Los atletas de élite cuando les toca retirarse se despiden de sus vidas, porque durante todos esos años sus vidas han girado alrededor del deporte. Cierran una etapa muy importante, y abren otra llena de incertidumbre y un vacío en algunos casos. Blanca Ochoa lo dijo antes de quitarse la vida, que solo tenía el deporte y que al no poder competir ya no le quedaba nada. Muchos deportistas lo sufren ese vacío, por eso la solución y la luz es seguir ligado al deporte de alguna manera u otra. Saleta Fernández, a quien aún le quedan años, al principio cuando se tuvo que plantear qué estudiar, pensó en fisioterapia deportiva porque estaba ligado a lo que le gustaba. Posteriormente, se dio cuenta de que no se le daba bien, y buscó el marketing, sin embargo, le gusta el marketing deportivo, todo está relacionado con su gran pasión por el deporte, que es a su vez su vida.


Siempre ha estado esa incógnita, sigue estando y estará en la mente de un deportista. Es inevitable. Pero ninguno se quiere enfrentar a ella hasta que llegue el día. Muchos retrasan esta cita con la incógnita del futuro hasta el punto en que es inevitable tener que mirarla de frente. No es un plato de buen gusto. Dejan atrás quienes son, porque quien es deportista de élite solo conoce ese mundo realmente. Levantarse a las 6 de la mañana, desayunar un batido proteico, ir al gimnasio, entrenar físico, luego técnica, comer, práctica de competición, masaje para estirar los músculos, paseo a casa, cenar y a la cama. Al día siguiente lo mismo. Es la rutina que llevan cada día, puede cambiar mínimamente, pero a grandes rasgos, la vida del deportista gira en torno a la disciplina que practica. Es su trabajo, pero en esencia es su pasión. Como dejas ir tu pasión. Le ocurriría lo mismo a un músico que le robas su voz, y tiene que bajarse de los escenarios. A un militar cuando entra en la reserva y ya no es llamado para ninguna misión. Pierden su propósito y les toca encontrar uno nuevo superado los 30 años.


Miguel Ángel de Amo vistiendo la camiseta del Club Voleibol Guaguas, equipo con el que seguirá al menos una temporada más / Imagen obtenida del Instagram de Miguel Ángel de Amo

Una salida es vincularse al deporte nuevamente, no alejarse de esa zona de confort. Seguir unido a la vida que conocen. Muchos de ellos deciden formar parte del equipo técnico de los clubes en los que crecieron, el caso de Sergi Fernández, buscar un hueco en sus federaciones como Ander Mirambell, pasar a ser comentarista de ese deporte como hizo Almudena Cid, o hay también quienes se desentienden y buscan empezar una nueva vida. Por ejemplo, Miguel Ángel de Amo, jugador de voleibol, cuando tuvo un año complicado por el 2008-2009, lo primero que pensó fue buscar hacerse empresario. Sus amigos finalmente le dijeron que esperase, que fuese a un equipo inferior a su nivel y dejase, que la oportunidad de subir a un gran nivel llegase. Les escuchó y su carrera volvió a despegar fuera de España en un equipo extranjero, y se olvidó de ser empresario, pero ese hubiese sido su plan B.


Pedro López entrenando con mentalidad de campeón porque quiere ir a por más / Imagen obtenida del Instagram de Pedro López

El deporte da buenos momentos, a la vez que momentos duros. Es una de cal y otra de arena. Aunque el deportista no quiera enfrentarse cara a cara con la situación de qué pasará en el futuro, conoce que tiene que buscar un plan B, más cuando estás dentro de un deporte minoritario donde los millones no caen del cielo como en el fútbol. Desde un inicio muchos buscan una alternativa para cuando llegue su fecha de caducidad como deportista profesional. Claudia Leal contaba que le encanta la docencia, y seguramente sea su salida después de colgar la raqueta de bádminton. Pedro López tiene claro que va a seguir estudiando medicina, no le importa compaginarlo con el salvamento y socorrismo, porque sabe que no va a poder ser deportista de élite toda la vida. Saleta Fernández opto por el marketing y las relaciones públicas, además a día de hoy está trabajando de ello con la mentalidad de cuando cierre su etapa como saltadora de altura quedarse en el mundo del marketing.


Marian Herrería no piensa en retirarse aún, el boxeo sigue siendo una de sus pasiones / Imagen obtenida del Instagram de Marian Herrería

Al principio adaptarse a esta nueva etapa es difícil. Ander Mirambell ha necesitado toda una temporada de prueba: “Porque el ritmo es distinto, la presión viene de otros lados, es un gran cambio y hay veces que son cosas que no conoces y te frustras”. Pero la incógnita del futuro acompaña al deportista de principio a fin. Marian Herrería desde que empezó en el boxeo con 23 años ha sabido que cuando se retire lo único que quiere es ver que en su etapa como deportista profesional ha disfrutado. No tiene en mente el final porque sabe que llegará, lo único en lo que piensa es disfrutar de cada paso que toma como boxeadora profesional. Unos la tienen en cuenta desde que empiezan, por eso buscan sus planes b. Al otro lado están los que prefieren enfrentarse a ella cuando se acerca, los últimos años de sus carreras es cuando empiezan a plantearse su futuro.

 
 
 

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